Decoración huertos

Hoy en día, gracias a la agricultura orgánica, este sueño es toda una realidad. Basándonos en los principios naturales del uso de la tierra, y evitando la utilización de productos químicos, tener un huerto para consumo propio está al alcance de cualquiera.

¿Cómo empezar?

Lo primero es preparar el terreno. Limpia las malas hierbas, moja el suelo y remueve la tierra al día siguiente con una azada.

Si lo haces con 1 o 2 meses de antelación, mejor, así se aireará el terreno. Extiende una buena capa de abono orgánico de unos 6 cm, mézclala con la tierra y vete preparando los surcos para el cultivo. En el caso de que quieras automatizar el riego, es buen momento para instalar los tubos y dejarlo todo listo.

Los franceses son expertos en este tipo de huertos, hasta el punto de crear una técnica conocida como el potager que sirve para crear un jardín totalmente práctico y funcional a partir del cultivo de hortalizas. Este tipo de jardines son ideales para terrenos de reducido tamaño en los que tenemos que sacrificar las plantas convencionales para poder disfrutar de las ventajas de un huerto.

La ubicación del huerto

La mayor parte de las verduras requieren mucha luz y un suelo rico en nutrientes. Por lo tanto, el huerto debe estar situado en un lugar soleado. El huerto debería estar situado lejos de la calle. Además, el acceso desde la casa debe ser fácil para que los trayectos sean cortos. Cuando necesitemos unas cuantas hierbas para terminar de preparar la cena, o cuando el cubo de compost se llene y debamos vaciar su contenido. Para ello se requiere un camino que esté bien acondicionado, también en invierno.

Un lugar resguardado por un seto hacia el norte o el oeste, protegerá de tormentas y vientos fríos a las especies delicadas en las épocas de transición de la primavera y del otoño, pero el seto debe permitir la insolación. En este sentido, han demostrado ser muy eficaces los setos compuestos por diversos arbustos frutales. Además, de esta manera se puede combinar el huerto de verduras con el frutal.

También son apropiadas las espalderas hechas con postes y cuerdas tensadas por las que pueden trepar: vides, kiwis, y otras especies similares. Durante el verano, en ellas se pueden cultivar judías, calabazas y otras verduras trepadoras que crezcan entre los arbustos frutales. No es necesario cerrar los bancales, aunque esta práctica facilita su cuidado. Al mismo tiempo, esas barreras contribuyen a evitar los caracoles y babosas. Se pueden hacer caminos con leña triturada, así se impedirá que se acerquen los caracoles y, al mismo tiempo, se conseguirá un acceso cómodo y limpio a los bancales.

El tamaño y el número de los bancales dependerá de las verduras elegidas y la longitud dependerá de las condiciones en cada caso. Entre los bancales deben dejarse caminos de unos 30 cm de anchura como mínimo. Como superficie por la que caminar sirven unas simples tablas, parrillas de madera o planchas que se puedan retirar con facilidad.

¿Qué podemos plantar?

Si de verdad queremos que nuestro huerto sea totalmente orgánico, conviene plantearse desde un principio la rotación de cultivos. En primer lugar, porque así respetamos la tierra que estamos labrando, evitando la aparición de plagas y enfermedades propias de determinados cultivos que, con el paso del tiempo, pueden quedarse de por vida en nuestro suelo.

Por otro lado, con la rotación también alejaremos a las malas hierbas de nuestro huerto, un problema que puede convertirse en un futuro quebradero de cabeza.

 

Cultivos más sencillos y asequibles

Para el cultivo de los huertos se prepara la tierra de la forma siguiente: primero se cava con pala o zadilla, después se derrama basura, a continuación se rastrilla para que se deshagan los terrones grandes, y luego se hacen los surcos si es necesario.

Se suelen plantar lechugas, cebollinos, puerros, zanahorias, nabos, rosales, parras, árboles frutales, oreganeras, tomates, pimientos, pepinos… Los semilleros se hacen en marzo.

AJOS: Los ajos se siembran en noviembre. Se esgrana la cabeza y se siembra un grano en cada golpe, dejando aproximadamente 10 cm de distancia entre uno y otro. Se arrancan a últimos de junio, se trenzan y se cuelgan para que no se humedezcan mientras se van gastando.

LECHUGAS: Primero se hace el semillero. Después se trasplantan en surcos y se riegan. De que crecen, se atan por la parte de arriba para que echen cobollo, y después se van arrancando según se necesitan para comer.

CEBOLLINOS: Se cogen del semillero uno a uno y se trasplantan a un trozo de tierra ya preparado y se riegan con un cubo de agua del pozo del huerto. Cuando ya han crecido un poco, se les echa abono. Las cebollas se arrancan en septiembre.

También pueden trasplantarse para cebolletas. En este caso se entierran, echan tallo durante el invierno, y se arrancan en primavera.

PUERROS: Se trasplantan del semillero en surco o tablar. Se llama tablar a un trozo de tierra bien rastrillado. Después se riegan hasta que agarran y, de que ya son altos, se les cava y se les echa bastante tierra para que blanqueen. Se arrancan según se van necesitando para la comida.

ZANAHORIAS: Una vez hecho el semillero, se entresacan si están muy juntas, pues si no no se hacen gordas. Después se arrancan y se comen crudas o guisadas. También se deja alguna para hacer semilla. La semilla se coge en septiembre.

NABOS: Los nabos se entresacan del semillero para que se hagan más gordos y, una vez crecidos, se van arrancando para comer.

TOMATES: Se cogen del semillero y se plantan en mayo o junio. Se pueden sembrar en hoyos o en surco. Después necesitan riego y, cuando han crecido, se cavan. Cuando van echando flor, se les ponen unos palos para sostener las ramas y que éstas no caigan al suelo con el peso de los tomates. Los tomates, cuando colorean, se pueden comer crudos, y también se pueden embotellar y hacer conserva.

PIMIENTOS : Los pimientos se cogen del semillero y se plantan en surco o en tablar. Después se riegan y, de que son altos, se cavan. Se dan pimientos verdes y rojos. Los verdes se pueden escabechar, como las guindillas, y los rojos se suelen consumir asados o guisados, y también en ensalada.

OREGANERA: La oreganera se trasplanta en césped y se riega hasta que ha brotado bien. Una vez ha crecido, echa flor. Se siega de que está ya granada.

JUDÍAS: Se siembran en mayo, en golpes. Se echan 3 o 4 judías en cada hoyo y después se cubre con un poco de basura. De que nacen, se cavan y, cuando las matas ya son altas, se pone un palo en cada golpe para que se enrollen los tallos al ir echando flor. Después sale la veina y, una vez seca ésta, en septiembre, se recogen, se esmotan y se guardan secas para hirlas consumiendo guisadas.

PATATAS: Se siembra una patata pequeña o la mitad de una más grande que tenga tallo. Se siembran en golpes. Se cavan una vez nacidas y se arrancan cuando las ramas están secas.

FRUTALES: Los frutales se suelen comprar en algún vivero. Se hace un hoyo en la tierra y se plantan. Después echan flor y fruta a su debido tiempo. La fruta se recoge en octubre y después se podan los árboles para que sus ramas crezcan con más fuerza al año siguiente.

ROSALES: Los rosales se compran en un vivero o en un tiesto, o se coge un esqueje cuando se poda algún rosal. Si agarran, echan capullos y más tarde rosas. Se podan cuando se han caído las flores para que vuelvan a echar.

Cuidados orgánicos

Ahora que ya tenemos nuestro huerto ecológico a pleno rendimiento, no podemos descuidar en ningún momento los cuidados que éste va a necesitar. A la hora de regar, es casi imprescindible pensar en la instalación de un riego por goteo, un sistema que ahorra gran cantidad de agua. Es importante prescindir del uso de una bomba de agua ya que ésta consume energía: mejor un grifo cercano o, sino, un depósito elevado que utilice la propia gravedad para regar nuestro huerto. En este último caso, podemos usar el agua de lluvia o la bajante de los tejados para almacenarla y no tener que recurrir a la red de agua potable.

También debemos prestar atención a un detalle muy importante en este tipo de huertos: el abonado. Lógicamente, es obligado huir de cualquier tipo de producto químico o elaborado que no tenga una procedencia 100% natural. Una idea excelente pasaría por instalar un compostador en nuestro propio hogar. De este modo, podremos aprovechar todos los desechos orgánicos generados en casa para nutrir nuestros cultivos

Leave a Reply