Vestir ventanas

Quizás al momento de decorar nuestro hogar olvidemos que todos los detalles importan si es que queremos que toda la decoración armonice y resulte agradable. Un error común es olvidar por completo la importancia que cobran las cortinas a la hora de dar un clima a un ambiente. En otros casos, si lo tenemos en cuenta pero no acertamos en la elección, lo que puede llegar a opacar el resto de la decoración.

Si presta atención descubrirá como el aspecto de una habitación se transforma totalmente cuando sus ventanas se visten con visillos, estores o cortinas.

¿Cortina, visillo o estor?

La elección de una cortina, un visillo o un estor no sólo depende del gusto. A veces hay de decantarse por una u otra opción según las necesidades de cada caso.

Las cortinas tienen gran importancia decorativa. Se puede jugar con ellas combinando la tela con la de las tapicerías, siempre que las habitaciones no sean demasiado pequeñas o tengan poca luz.

Si las tapicerías de sillones o la ropa de cama tienen estampados, las cortinas deben elegirse de un solo color o, como mucho, con alguna raya. Por el contrario, si el resto de tejidos presentan colores lisos, unos cortinajes con grandes flores pueden quedar muy vistosos. Para su confección, hay una gran variedad de tejidos, como loneta, algodón, terciopelo, seda, lino, yute, organdí…

Los visillos son finas telas de algodón, lino, poliéster o mezcla. Se utilizan principalmente para tamizar la luz pero sin impedir la visión exterior. Se utilizan, generalmente, como complemento a cortinas y estores, pero en habitaciones pequeñas o que reciben poca luz pueden ser la mejor elección utilizados en solitario.

Los estores constituyen la alternativa más moderna, pero sólo son cómodos si se colocan en ventanales o puertas correderas. Con ventanas practicables o batientes o con apertura hacia el interior de la habitación resultan engorrosos. Se pueden combinar con visillos y suelen confeccionarse con telas lisas o con ligeros estampados de rayas.

El tejido más apropiado

La elección de la tela es tan importante como el diseño. A veces, la una depende de la otra.

Para grandes ventanales de habitaciones muy soleadas, donde hay que frenar la entrada de la luz van bien terciopelos, chenillas y panas, con abundante tejido y caída. Estas telas también se aconsejan en lugares fríos, porque actúan como aislante térmico.

Para visillos y estores, que necesitan reflejar un aspecto liviano y ligero, algodones, linos o hilos, son los tejidos más apropiados, permiten pasar la luz, pero no los rayos solares y se mueven fácilmente con el viento, con lo que no impiden la entrada de aire fresco.

Tomar medidas

Para saber cuanta tela necesitamos, hay que medir el ancho de la ventana y añadir 15 cm más por cada lado. El resultado se multiplica por 2 si la confección va a llevar fruncido ligero, por 2,5 si el fruncido va a ser apretado o va a llevar pinzas y por 3 si va con trabillas. Para calcular el largo, se mide la distancia desde la barra o raíl al suelo o hasta debajo de la ventana, y se añaden 30 cm, para dobladillos superiores e inferiores.

Conviene lavar la tela antes de coser el dobladillo inferior. Así no se quedarán cortas en caso de que encoja unos cm.

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